Sin
antecedentes familiares para el cante, tronco y leña
de su propio fuego, este jovencísimo artista está
llamado a figurar entre los grandes contaores del siglo XXI.
Su intuición y genio personal le acercaron al cante
flamenco desde muy temprana edad. A los nueve años
comenzó a adquirir conocimientos de cante de la mano
del maestro de la guitarra Paco de Antequera, poco después
siguió su aprendizaje con el tocaor cordobés
Manolo Molina, con el que debutó ante el público.
La inquietud y afición le dirigen hacia el estudio
de los grandes Maestros del cante, lo que le da los conocimientos
necesarios para grabar su primer disco (1985), con la guitarra
de Paco de Antequera, siendo galardonado al siguiente año
(1986) como el mejor cantaor revelación de Madrid.
En años sucesivos atesora múltiples galardones,
hasta que en el prestigioso Festival Internacional del Cante
de Las Minas, en su XXXVII edición (1997), se proclama
Ganador Absoluto, obteniendo la codiciada LÁMPARA
MINERA.